¿Te sientes desbordado, con la mente acelerada o el cuerpo en tensión y no sabes si lo que te ocurre es ansiedad o simplemente estrés? Esta situación es muy frecuente y da lugar a muchas dudas.
Aunque en muchas circunstancias (y también muchas personas) se usen ambos términos de forma indiferente, como si fueran lo mismo, realmente no lo son. Diferenciar entre estrés y ansiedad es fundamental y en esta entrada del blog te vamos a dar las claves para saber distinguirlas y reconocer cuándo es conveniente (y necesario) intervenir o pedir ayuda profesional.
Estrés
El estrés es una respuesta normal del organismo ante situaciones que se perciben como exigentes o amenazantes, como algo que nos supera o nos genera presión. Algunas situaciones comunes son:
- Sobrecarga laboral
- Exámenes u oposiciones
- Dificultades económicas
- Problemas y/o conflictos familiares o de pareja
- Cambios vitales importantes
En sí mismo, el estrés no es negativo. Es más, en niveles adaptativos puede ayudarnos a reaccionar, concentrarnos y rendir mejor mientras la situación estresante se mantiene y suele desaparecer cuando se termina.
Algunos síntomas frecuentes del estrés son:
- Tensión muscular
- Cansancio físico
- Dolor de cabeza
- Irritabilidad
- Dificultad para concentrarse
- Sensación de agobio puntual
Ansiedad: cuando la alerta se mantiene encendida
La ansiedad aparece cuando el estado de alerta se mantiene de forma prolongada en el tiempo, a pesar de que no exista una situación estresante, un peligro real o inmediato. Parece como si el cuerpo y la mente no supieran “desconectar”.
Por tanto, a diferencia del estrés, la ansiedad no siempre está vinculada a una causa o circunstancia específica y puede aparecer sin un motivo claro.
- Síntomas comunes de la ansiedad
- Preocupación constante o excesiva
- Sensación de nerviosismo continuo
- Palpitaciones o presión en el pecho
- Dificultad para respirar
- Problemas digestivos
- Mareos o sensación de irrealidad
- Miedo a perder el control
- Dificultad para relajarse
Entonces, ¿Cómo saber si lo que tengo es ansiedad?
Algunas señales que nos permiten sospechar de que se trata de ansiedad son:
- Sentirse mal sin saber exactamente por qué
- Las preocupaciones son continuas, apareciendo incluso cuando “todo va bien”
- El cuerpo reacciona con signos y síntomas físicos como si hubiera peligro constante
- Dificultad para disfrutar o relajarse
- Evitar situaciones por miedo a sentirte peor
Un punto esencial es que si estos síntomas interfieren en el desarrollo normal de la vida diaria (rutinas, relaciones, trabajo, …) es importante no normalizarlos. Sentir ansiedad de forma puntual es normal, pero se convierte en algo problemático y susceptible de trabajarse cuando es de alta intensidad, frecuencia, duración (semanas o meses) o causa esa interferencia/limitación en el día a día.
En estos casos hablaríamos de ansiedad clínica, y sería recomendable acudir a un profesional de la psicología (tienes una entrada detallada sobre cuándo es conveniente acudir a terapia psicológica aquí) cuando:
- El malestar no desaparece con el descanso
- Los síntomas físicos te preocupan
- Has intentado “controlarlo” sin éxito
- Te sientes desbordado emocionalmente
- La ansiedad afecta a tu sueño, trabajo o relaciones
La terapia psicológica ayuda a entender el origen de la ansiedad, aprender a gestionarla y recuperar el equilibrio emocional.
Muchas personas retrasan la consulta al normalizar y pensar cosas como: “No es para tanto”., “Ya se me pasará” u “Otros están peor”
Sin embargo, cuidar la salud mental es tan importante como cuidar la física. Cuanto antes se intervenga, más sencillo será el proceso terapéutico y la consecución de los objetivos.




